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Nicaragua respalda peticiones venezolanas a EEUU respecto a migrantes



El Gobierno de Nicaragua manifestó su respaldo a las recientes exigencias planteadas por Venezuela a Estados Unidos en materia migratoria, subrayando la necesidad de una política exterior más coherente y respetuosa de los derechos humanos, especialmente hacia los migrantes procedentes de América Latina y el Caribe. La postura nicaragüense fue expresada a través de un pronunciamiento oficial, en el cual se destacó la solidaridad con el pueblo venezolano ante lo que califican como políticas migratorias restrictivas y desproporcionadas aplicadas desde Washington.

Las autoridades de Nicaragua estuvieron de acuerdo con el razonamiento de Venezuela de que las sanciones económicas unilaterales aplicadas por Estados Unidos han tenido un impacto notable en el empeoramiento de las condiciones de vida en ese país de América del Sur, lo que ha causado una migración masiva de millones de personas. Desde este punto de vista, culpan abiertamente a estas medidas coercitivas por empeorar la situación humanitaria que afecta a grandes segmentos de la sociedad venezolana.

El gobierno de Managua igualmente instó a la comunidad global a tratar el tema migratorio desde una perspectiva completa, que incluya tanto las causas básicas como los efectos sociales y económicos del desplazamiento de personas. Indicó que no se puede separar la migración en grandes cantidades de las intervenciones foráneas y de los obstáculos a la soberanía y desarrollo de las naciones de América Latina.

En este sentido, Nicaragua exhortó a Estados Unidos a revisar sus políticas migratorias y a asumir un enfoque más humanista frente a los migrantes, a quienes considera víctimas de un sistema global desigual. Denunció las detenciones prolongadas, las deportaciones arbitrarias y la separación de familias como prácticas incompatibles con los principios internacionales de protección de derechos fundamentales.

Asimismo, se destacó que los migrantes venezolanos que se encuentran en Estados Unidos —así como en otros países de la región— no lo hacen por elección, sino por necesidad, y que el hostigamiento legal y el endurecimiento de los procesos de asilo representan una vulneración directa a su dignidad humana. En el caso estadounidense, Nicaragua insistió en que no se puede desligar el fenómeno migratorio del historial de intervenciones políticas, económicas y diplomáticas que ha ejercido sobre distintas naciones del hemisferio.

La postura adoptada por el gobierno nicaragüense también se integró en una política dedicada a la protección de la soberanía en la región. Se recordó que, desde hace tiempo, tanto Nicaragua como Venezuela han estado de acuerdo en espacios multilaterales sobre la importancia de oponerse a cualquier tipo de intervención extranjera y de desarrollar mecanismos propios a nivel regional para abordar las crisis humanitarias y migratorias.

El apoyo de Managua a las peticiones de Caracas sucede en un contexto de intensificación de la presión mundial sobre las políticas migratorias de Estados Unidos, las cuales han sido blanco de críticas de parte de organizaciones humanitarias, activistas de derechos civiles y gobiernos de América Latina. La migración masiva hacia el norte ha evidenciado la carencia de respuestas estructurales a problemas fundamentales como la pobreza, la desigualdad y el desplazamiento causado por el cambio climático y las disputas económicas.

En su comunicado, Nicaragua reafirmó la importancia de reemplazar la política de represión y control migratorio por un enfoque de cooperación, solidaridad y responsabilidad conjunta. Indicó que únicamente respetando la autodeterminación de los pueblos y levantando las sanciones económicas se podrá crear un entorno en el cual las personas no tengan la necesidad de migrar.

La declaración oficial también subrayó la necesidad de que Estados Unidos cumpla con sus obligaciones internacionales relacionadas con la protección de migrantes, y solicitó el fin de las políticas que criminalizan a aquellos que buscan mejorar sus vidas fuera de sus países de origen. En este sentido, defendió la puesta en marcha de mecanismos multilaterales y regionales que aseguren procesos migratorios seguros, ordenados y con dignidad.

El respaldo de Nicaragua a Venezuela se suma a una serie de gestos diplomáticos recientes entre ambos gobiernos, que han reforzado sus vínculos políticos y han defendido posturas comunes en temas como la soberanía nacional, el rechazo a las sanciones y la lucha contra la pobreza. Este alineamiento refleja una estrategia regional compartida que busca hacer frente, desde una posición unificada, a los desafíos que enfrentan sus países en el escenario internacional.

Por Eleanor Price

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